1037. Los días que pesan

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Hay días que no tienen un motivo claro, pero pesan.

No por una noticia, ni por una herida nueva, sino por todo lo que se ha ido acumulando con el tiempo.

Por las emociones que no terminas de colocar, por los pensamientos que no descansan, por esa sensación de estar cansado incluso cuando acabas de despertar.

Últimamente, todo se mezcla.

El trabajo, la rutina, el esfuerzo constante por mantener el equilibrio, la lucha silenciosa por no derrumbarte.

Y aunque sé que he avanzado mucho, hay momentos en los que siento que sigo en el mismo punto, solo que más consciente del peso que llevo encima.

A veces me gustaría detenerlo todo.

El ruido, las obligaciones, las sonrisas forzadas, incluso los pensamientos que no se callan.

Solo para poder respirar sin sentir culpa, sin tener que demostrar que todo está bien cuando no lo está del todo.

He aprendido que no siempre se trata de estar bien, sino de seguir, incluso cuando duele.

De aceptar que no todos los días van a ser de claridad, y que hay etapas donde la calma no llega, pero la vida continúa.

Estos días me han recordado que la fortaleza también se mide en esos momentos donde no haces nada más que resistir.

Donde no hay grandes logros, ni victorias que contar, solo la quietud necesaria para no perderte a ti mismo.

Y aunque a veces me invada el cansancio, sé que este proceso —por lento que parezca— también forma parte de mi reconstrucción.

Que cada paso, cada intento, cada respiración consciente, es una manera de decirme: “sigo aquí, todavía estoy intentando vivir mejor.”

No sé hacia dónde me llevará este camino, solo sé que no quiero seguir cargando más de lo que puedo sostener.

Y que si hoy me cuesta, mañana volveré a intentarlo.

Porque incluso cuando todo pesa, mi voluntad sigue de pie.


La esperanza también descansa

Quizás mañana duela igual, o quizás empiece a sanar un poco más.

No lo sé.

Pero he entendido que la luz no siempre llega de golpe; a veces se cuela despacio, por las grietas que dejaron los días difíciles.

Y con eso me basta hoy: con saber que sigo respirando, que sigo buscando paz, y que, de algún modo, todavía creo —aunque sea en silencio— que lo mejor está por venir.

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2 respuestas a “1037. Los días que pesan”

  1. Avatar de BDEB

    No siempre tenemos fuerzas para poder con todo, algunos días flojean y no pasa nada, descansamos, recargamos pilas y mañana más. A mí esos días me gusta pasear por la playa, es mi forma de desconectar y recargar energía, a ti me suena que te gusta pasear en moto, pues quizás un paseo también ayude y si no pues de cualquier otra forma y mañana más y mejor que hoy.
    Algunos días se junta todo pero otros, como bien dices, por las rendijas entra un rayo de luz.
    Un abrazo enorme Óscar y que mañana sea al menos un poquito mejor 🫂🫂😘

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    1. Avatar de Óscar David

      Gracias, Blanca 🫂
      Siempre sabes cómo llegar en el momento justo.
      Tienes razón, hay días en los que uno simplemente no puede con todo, y es necesario parar, respirar y dejar que el tiempo haga su parte.
      A veces lo intento en el gimnasio, otras escribiendo… y sí, tienes buena memoria: la moto sigue siendo mi refugio cuando necesito soltar un poco el ruido de dentro.
      Supongo que, como dices, cada uno tiene su forma de recargar energía.
      Ojalá todos los días fueran de luz, pero mientras tanto, me quedo con esos en los que, aunque cueste, sigo intentándolo.
      Gracias por seguir aquí, por tus palabras y por acompañar siempre desde la calma.
      Un abrazo grande 🤍

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