Día uno. Año 2.
Y esta vez no escribo para sobrevivir: escribo porque quiero seguir creciendo.
Qué extraño se siente empezar otra vez…
Pero no desde el mismo lugar.
No desde el mismo dolor.
No desde la misma versión de mí.
Hoy comienzo mi segundo año en este blog.
Un proyecto que nació desde la herida más grande que he vivido y que ahora continúa desde un corazón distinto: no menos roto, pero sí más consciente.
Este aniversario no va de celebrar.
Va de reconocer.
Reconocer que hace un año me arrastraba.
Reconocer que hace un año escribía para no perderme.
Reconocer que hace un año buscaba explicaciones que no existían.
Reconocer que hace un año pensaba que si lo hacía lo suficiente… ella volvería.
Hoy ya no escribo para que vuelva nadie.
Hoy escribo para no volver a perderme yo.
Día uno. Año 2.
Y algo dentro de mí lo sabe: este ciclo no se parece al anterior.
El primer año fue caer, entender, aceptar, llorar, soltar, repetir.
Fue el año del duelo.
De descubrir mis sombras.
De reconocer mis heridas.
De nombrar mi alexitimia.
De romper patrones.
De romperme yo.
De levantarme.
Este segundo año… quiero que sea diferente.
No quiero seguir corriendo detrás de lo que ya no existe.
No quiero seguir sosteniendo manos que ya no me buscan.
No quiero seguir viviendo en recuerdos que se comportan como jaulas.
No quiero seguir siendo el hombre que espera migas de lo que ya fue un hogar.
Hoy, en este Día uno, Año 2…
decido que quiero aprender otra forma de quererme.
Que quiero aprender otra manera de mirar hacia adelante.
Que quiero construir algo mío —lo que sea, lo que venga— desde este presente.
Que quiero dejar espacio a que la vida me sorprenda, aunque ahora duela imaginarlo.
Quizá este año todavía me duela.
Quizá todavía tropiece.
Quizá todavía aparezcan fantasmas.
Quizá todavía tenga que soltar más de lo que creo.
Pero he sobrevivido al año más difícil de mi vida.
No tengo por qué tener miedo al que empieza.
Día uno. Año 2…
y aquí estoy.
Más honesto.
Más consciente.
Más mío.
Lo que venga después —lo bueno, lo malo, lo incierto— al menos esta vez, me encontrará de pie.
Continuará…
Replica a Óscar David Cancelar la respuesta