Hoy no he tenido ni un minuto para sentarme a escribir.
El día me ha arrastrado sin avisar: trabajo, prisas, carretera, maletas improvisadas y terminar en Madrid casi sin entender cómo he llegado.
No siempre hay espacio para procesar lo que siento.
No siempre hay hueco para parar y respirar.
Hoy ha sido uno de esos días en los que la vida te agarra por el brazo y te dice: “corre, que hoy mando yo”.
Y aunque me pese no poder escribir como me gustaría, también entiendo que hay días así.
Días que se escapan.
Días que no piden permiso.
Lo importante es que sigo aquí.
Que mañana habrá tiempo.
Que el camino continúa, incluso cuando no puedo pararme a mirarlo.
A veces la vida va más rápido que uno mismo… y no pasa nada.
Hoy simplemente tocaba seguir el ritmo.
Continuará…
Replica a BDEB Cancelar la respuesta