1104. Brindaré por mí… aunque me tiemble la voz

By

Cuando por fin termine este año, voy a brindar por mí.

Y sí, lo más probable es que me emocione mientras lo haga.

Tal vez me ardan los ojos, tal vez me tiemble el pulso… pero esta vez las lágrimas no serán de derrota, sino de reconocimiento.

Porque joder… he sobrevivido a cosas que nadie vio, pero que casi me rompen.

Este ha sido un año que no se lo deseo a nadie:

un año en el que se me cayó la vida sin darme tiempo a poner las manos,

un año que me enseñó que el amor también se pudre,

que la lealtad también se rompe,

que la soledad también pesa

y que uno puede perderse incluso dentro de su propia casa.

He pasado por el infierno… y aun así me he seguido levantando.

He arrastrado días en los que no tenía fuerzas ni para sostenerme a mí mismo,

días en los que pensé que no quedaba nada más por perder,

días en los que la memoria dolía más que cualquier herida visible,

días en los que vivir era un acto de resistencia.

Pero aquí sigo.

Herido, cansado, decepcionado… pero aquí.

Eso también cuenta.

Eso también es una forma de valentía.

Este año me ha obligado a mirarme de frente:

he sido vulnerable hasta quedarme sin piel,

he sido fuerte cuando no quería serlo,

y he ido sanando en los ratos pequeños, casi sin darme cuenta.

He crecido de formas que no esperaba.

He dejado ir cosas que pensé que jamás soltaría.

He cerrado puertas que durante meses me negué a aceptar que estaban cerradas.

He descubierto verdades que me partieron en dos… pero también he encontrado una voz que llevaba años enterrada.

He odiado este año.

Lo he maldecido.

Lo he llorado.

Me ha hundido, me ha doblado, me ha puesto de rodillas…

Pero, aun así, estoy orgulloso de mí.

Orgulloso por haber sobrevivido.

Por seguir escribiendo aunque duela.

Por seguir sintiendo aunque queme.

Por seguir intentando reconstruirme cuando lo fácil habría sido rendirme.

Cuando llegue el último día de diciembre, voy a alzar la copa —aunque esté solo, aunque me tiemble el alma— y brindaré por mí.

Por todo lo que perdí.

Por todo lo que aprendí.

Por todo lo que me rompió… y aun así no me mató.

Porque este año no fue bonito, pero me enseñó algo que no sabía: que incluso con el corazón hecho polvo, puedo seguir adelante.

Y eso, aunque duela, es suficiente para empezar de nuevo.


No sobreviví porque fuera fuerte.

Sobreviví porque, aun roto, no dejé de avanzar.

Y eso —aunque nadie lo vea— también es una forma de renacer.

Continuará…

Posted In ,

Una respuesta a “1104. Brindaré por mí… aunque me tiemble la voz”

  1. Avatar de sunshine

    Oscar, brindar por ti es una forma de amor propio, de reconocer tus esfuerzos por seguir adelante aún con el corazón herido. Espero que el 2026 sea un año mejor para todos nosotros. Un abrazo

    Le gusta a 1 persona

Deja un comentario