Hoy entendí algo que llevaba demasiado tiempo evitando: no es que me dé miedo empezar de cero; lo que realmente me debería dar miedo es seguir aquí.
Porque aquí —en este trabajo, en esta rutina, en esta vida que no elegí— me estoy perdiendo a mí mismo.
Y la frase que leí hoy me atravesó como un golpe limpio:
“Empezar desde cero no borra lo que fuiste; te devuelve la dignidad de elegir tu siguiente paso.”
Dignidad.
Qué palabra tan jodida cuando llevas años sobreviviendo y no viviendo.
Cuando te dejas el alma en un sitio que apenas sabe tu nombre.
Cuando sostienes a todos mientras nadie se pregunta quién te sostiene a ti.
Cuando te rompes por dentro y aun así fichas, sonríes, cumples.
Yo no estoy huyendo de un trabajo.
Estoy huyendo de convertirme para siempre en alguien que ya no quiero ser.
Estoy cansado.
Cansado de ser imprescindible para todos menos para mí.
Cansado de arreglar lo que no es mío.
Cansado de sostener vidas mientras la mía se queda sin oxígeno.
Cansado de quedarme donde me duelen las paredes.
Y sí, estoy pensando seriamente en dejar mi puesto.
En cerrar este capítulo que me ha dejado cicatrices que nadie ve.
En abrir algo mío, aunque tiemble.
En apostar por mí, aunque asuste.
En empezar de cero, aunque no sepa por dónde empezar.
Pero aquí está la verdad más cruda:
No sería comenzar de cero.
Sería comenzar sin mentirme.
No perdería lo que soy.
Perdería lo que finjo ser.
Y quizá eso es lo único que necesito para recuperar algo tan simple y tan gigante como mirarme al espejo sin sentir que me estoy fallando.
Hoy lo entiendo:
no me da vértigo comenzar de nuevo.
No me da vértigo el riesgo.
No me da vértigo el futuro.
Me da vértigo quedarme.
Me da vértigo seguir en un sitio que me apaga.
Me da vértigo saber que si no salto ahora, nunca lo haré.
Y sinceramente… ya he perdido demasiado este año como para perderme también a mí.
“El miedo avisa; la vida empuja.
Y cuando empuja tan fuerte, quedarse es la única opción que ya no es opción.”
Continuará…
Replica a Óscar David Cancelar la respuesta