1143. El miedo no se fue, pero ya no manda

By

No voy a mentir:

el miedo sigue aquí.

No desapareció al tomar decisiones.

No se fue cuando empecé a mover papeles.

No se calló cuando pronuncié en voz alta que quiero empezar de nuevo.

Sigue apareciendo cuando me detengo.

Cuando pienso en todo lo que dejo atrás.

Cuando me pregunto si podré con lo que viene.

Pero hoy he entendido algo importante:

el miedo no siempre viene a detenerte.

A veces solo viene a comprobar si vas en serio.

Durante mucho tiempo confundí estabilidad con paz.

Y no era lo mismo.

La estabilidad me sostuvo, sí… pero también me fue apagando.

Me acostumbré a resistir en lugar de vivir.

A cumplir en lugar de sentir.

A aguantar en lugar de elegir.

Y eso pasa factura.

La ilusión, en cambio, no grita.

No promete.

No asegura nada.

La ilusión llega bajito, casi con cuidado.

Se cuela en los pensamientos cuando imagino algo construido desde mí.

Cuando me permito soñar sin pedir permiso.

Cuando siento que, por primera vez en mucho tiempo, el futuro no pesa… invita.

No es una euforia ciega.

Es una esperanza consciente.

Sabe que habrá días duros, pero también sabe que esta vez el esfuerzo tiene sentido.

Estoy aprendiendo a caminar con ambas cosas a la vez:

con el miedo en un bolsillo y la ilusión en el otro.

Sin negar ninguno.

Sin dejar que ninguno decida por mí.

Porque ya no quiero una vida sin miedo.

Quiero una vida con sentido, incluso con miedo.

Y eso, aunque no lo parezca, ya es un comienzo distinto.

Continuará…

Posted In ,

Deja un comentario