Hoy no ha pasado nada extraordinario.
No ha habido aplausos, ni brindis multitudinarios, ni fuegos artificiales.
Solo unas llaves sobre una mesa y una certeza tranquila: ya está.
A veces los comienzos no llegan envueltos en euforia, sino en silencio.
Un silencio distinto.
No el que duele, sino el que descansa.
Durante mucho tiempo sentí que vivía empujando días, sobreviviendo a rutinas que me quedaban grandes por fuera y pequeñas por dentro. Cumpliendo. Resistiendo. Aguantando.
Hasta que un día entendí que seguir ahí también era una forma de perderme.
Hoy no celebro un bar.
Celebro una decisión.
Celebro haberme escuchado cuando el cuerpo ya no podía más y el alma pedía espacio.
Celebro haber elegido miedo con sentido antes que seguridad vacía.
No sé cómo será el camino que empieza ahora.
Sé que habrá cansancio, dudas, vértigo.
Pero también sé algo que antes no tenía: dirección.
Empieza una cuenta atrás, sí.
Pero no hacia una apertura.
Hacia una vida más mía.
Y con eso, hoy, es suficiente.
“Muchos pensarán que estoy cometiendo una locura por abandonar el puesto que tenía para abrir un bar.
Quizá, sin conocer la historia que hay detrás, yo también lo pensaría.
Pero no se puede juzgar un libro solo por la portada.”
Continuará…
Replica a Óscar David Cancelar la respuesta