Primer post del año y tengo que confesar esto.
Creo que nunca lo he dicho así, con tanta claridad, pero quiero que lo sepas: cada cosa que haces, cada mirada, cada palabra, cada gesto…
Todo en ti tiene algo que me atrapa de una manera que no puedo explicar con palabras simples. Es como si el universo hubiera conspirado para que me encandilaras con cada cosa que hicieras, como si alguien allá arriba supiera que tú eras lo que me faltaba para estar completo.
Hay días en los que solo con verte mi mundo cambia. ¿Te has dado cuenta de cómo iluminas mi vida con tu sonrisa? No importa qué tan difícil sea mi día, siempre tienes esa manera especial de hacer que todo se sienta más ligero, más simple, más bonito. Y es que no sólo me haces feliz, me haces querer ser mejor, me haces intentar conseguir ser alguien digno de todo lo que tú eres y viste en mi al conocernos.
Me encanta cómo tus ojos reflejan un mundo lleno de sueños, fuerza y esperanza. Me inspiras. Tus manos, suaves pero firmes, me resultan un refugio seguro; tu voz… tu voz es mi melodía favorita y cuando pienso en ti, a pesar de todo lo que ha pasado entre nosotros, no puedo evitar sonreír porque sé que quiero estar contigo en cada paso que de en la vida, en cada meta que pudiera alcanzar.
Quiero que sepas que aquí estoy, para lo que necesites. En los días buenos y en los no tan buenos, en las risas y en las lágrimas, siempre estaré aquí porque tú eres mi equipo, mi refugio, mi cielo. Eres la persona con quien quisiera construirlo todo.
Gracias por ser como eres, gracias por enseñarme que el amor no solo se trata de decir «te amo», sino de demostrarlo con pequeños detalles y con actos sinceros y no imaginas lo que me duele haberme descubierto tan tarde para ti.
Quiero que nunca olvides que te amo con todo mi ser y que pase lo que pase, siempre tendrás un lugar especial en mi corazón porque tú eres, sin duda alguna, lo mejor que se ha cruzado en mi vida.
Continuará…
Deja un comentario