119. Vives en mis pensamientos

By

Desde el primer día en que nos cruzamos en El Soto, algo dentro de mí cambió. No sé cómo, ni cuándo exactamente, pero comenzaste a impregnarme, poco a poco, en cada rincón de mi mente y mi corazón. Al principio, quizás fue algo sutil, casi imperceptible.

Un pensamiento fugaz, una sonrisa que apareció sin razón, un suspiro en medio de un día cualquiera.

Pero luego, de manera silenciosa, empezaste a ocupar más espacio, hasta que ya no pude ignorarte.

Con el tiempo, me di cuenta de que tus palabras y tu imagen no se iban. Se quedaron allí, como huellas profundas que no pude borrar y cada momento compartido se fue entrelazando en mi pensamiento, creando una conexión que no sabía que se estaba formando. Te fuiste quedando en cada rincón de mi mente, en cada respiro, en cada silencio. Poco a poco, sin querer, te fuiste haciendo esencial en mi vida, hasta el punto de ser la primera imagen en mi mente cuando despierto y la última a la hora de ir a descansar.

No importa lo que haga, siempre hay algo que me trae de vuelta a ti. A veces, en medio de la rutina diaria, me encuentro sonriendo sin razón porque un recuerdo de ti ha invadido mis pensamientos y me doy cuenta de que cada pensamiento, cada momento, está marcado por tu presencia, aunque ya no estés cerca. Te has convertido en esa constante que llena los vacíos que ni siquiera sabía que existían. Mi mente te busca, mis recuerdos te llaman, y no puedo evitar dejarme llevar por ellos.

Lo curioso es que no fue algo planeado, no fue algo que decidí. Simplemente, fuiste entrando en mí sin pedir permiso, de una manera tan delicada que ni siquiera me di cuenta. Primero fueron pequeños destellos, momentos que parecían insignificantes, pero luego se fueron acumulando, hasta formar una parte integral dentro de mí. Es como si cada palabra que decías, cada gesto que compartíamos, fueran creando un eco dentro de mí, uno que ahora no puedo silenciar.

A veces y a pesar de todo lo que ha pasado entre los dos me pregunto si tú también me piensas, aunque sea un momento, algo efímero, si de alguna manera mis recuerdos también llegan a tu mente de la misma forma en que los tuyos llegan a la mía. Quizá sea solo un suspiro de esperanza, pero no dejo de pensar que tal vez, de alguna manera, nuestras mentes se tocan, aunque no estemos cerca porque, aunque tú ya no estés a mi lado, sigues viviendo en mis pensamientos, como una presencia constante, aunque intangible. Vives en mí, de una manera que no sé cómo explicar, pero que siento profundamente en cada parte de mi ser.

Y aunque a veces desearía poder apagar esos pensamientos, dejarlos ir, no puedo, no quiero. No quiero perder la huella que dejaste en mí, porque, aunque ya no pueda tocarte, aunque no compartamos más momentos, sé que seguirás siendo una parte de mí, como una sombra suave que me acompaña en cada paso. Vives en mis pensamientos y, de alguna manera, eso me da paz.

Continuará…

Posted In ,

Deja un comentario