Hoy no tengo fuerzas.
Hoy el cuerpo me pesa, la cabeza me arde y el alma… simplemente calla.
Hoy no tengo frases bonitas, ni ideas ordenadas, ni energía suficiente para sostener siquiera mis propios pensamientos.
Hoy me duele hasta respirar.
Y, sin embargo, aquí estoy.
Porque prometí no abandonarme más.
Porque me juré seguir, incluso en los días en los que todo me empujara a rendirme.
No es por ego, ni por demostrarle nada a nadie.
Es por mí.
Por no soltar el hilo que me sostiene, por no cederle espacio a esa voz que me dice que da igual si desaparezco un día.
Porque no da igual.
Yo me importo.
Aunque hoy sólo consiga escribir esto.
Continuará…
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